Notas detalladas sobre challas al detalle

21 niños; los incendios y la imposibilidad de apagarlos; las inundaciones y las permanentes refacciones que ameritaba el puente que conectaba con Chocalán. Empero, entre tantos problemas, había espacio para la esperanza y la ensoñación con la instalación de industrias, empresas y entretenimiento. Tras el terremoto de 1906, la ciudad asumió la recuperación como un desafío para enlucir su status de Sección y para esto debía contar con instituciones, vida social, infraestructura, comercio, mayor y mejor conectividad. Campeóní, se empezaron a reconstruir las escuelas caídas, y a construir la cárcel y el cuartel de policía. Este proceso si perfectamente fue comandado por las autoridades respectivas, fue finalmente obra de la élite Particular, compuesta por familias de inmigrantes españoles adineradas, instaladas en la zona y fundamentalmente ocupadas en el área comercial que luego formarían el exclusivo Casino Gachupin. Esta élite, Triunfadorí como el resto de las personas, creía que faltaba algo para que Melipilla aspirara al desarrollo que otras ciudades estaban logrando y eso tenía que ver con la vida social, la Civilización Particular y los pasatiempos. Sí, existía la posibilidad de salir a excursionar cerca de el río, a los cerros y esteros, estaba la banda municipal y las retretas que tocaban en doble horario en el estío, llegaban revistas en papel desde Santiago, los circos se instalaban por semanas y las fiestas aunque mencionadas se llevaban a agarradera con regularidad. Sin embargo, poco le faltaba a esta ciudad. La matriz cultural al eclosión del siglo XX 63 Durante la segunda centro del siglo XIX, Ají miraba a Francia, Italia y España en materia cultural. Las tertulias hogareñCampeón en Santiago, en las cuales se recitaba, bailaba y cantaba, remitían a un patrón a imitar, a un maniquí ligado a las bellas artes y a una estética eurocéntrica que tenía en la ópera la máxima disciplina artística a seguir.

247 El Labrador, 7 de junio de Melipilla seguía su vida sin tanta alboroto como en otras zonas del país, aunque un tanto dislocada en su mojigato carácter por los espectáculos que comenzaban a resistir a través de locales nocturnos como el night club Passapoga, sito a pocas cuadras de la Plaza de Armas, y shows revisteriles en el Gran pantalla Palace. La queja de la JUM fue que los encargados de esta clase de espectáculos, fijan su vistazo no en lo hermoso sino en lo financiero, ubicándolos en la baja categoría de lo mercantil. Lo cenizo de estos espectáculos no se limita sólo a lo precedente, sino que aún se debe añadir la abandono total de censura en lo que a edad se refiere; la mujer es considerada vil mercancía, que en lugar de enaltecerla, es denigrada como tal 248. Las dos caras de esta ciudad que se escandalizaba por lugares que siempre existieron, eran perceptibles para cualquier persona que observara a su en torno a. Para Pía Barros 249 todavía. La escritora nacida y criada en Melipilla, para los primaveras setenta se arrimaba a una adolescencia y adolescencia en que percibía un doble estándar evidente en diversos ámbitos. Melipilla siempre fue el ejemplo de las violencias, de las violencias peores, de las violencias de clase, de género, los huevones rebeliónándose el pecho en misa y tirándose a todas las cabras que podían, los lugares de la Iglesia para los pirulos adelante y la resaca atrás. Pocos lugares reflejan tan bien la mierda que somos como Melipilla, con el arquetipo del dueño de fundo, que lo es el almacenero incluso en su suburbio, con una cantidad de reglas no dichas, porque 248 El Labrador, 2 de octubre de Sobre la autora y su bibliografía: (Revisado en: diciembre de 2011)

43 Unidos daban aquellos teatros que pasaban de tener un conocido ruidoso, intranquilo, gritón y nada de refinado, a un espacio de abolengo, confort, lujo y brillo, que Bancal lo que las élites melipillanas rogaban tener por teatro. Pero el Colón no lo atinaría ni siquiera con la idea de su administrador al instaurar los jueves alemanes, iniciativa que tuvo muy poco remolque. Al fin de su quinquenio el Colón rondaba el ocaso como un galpón remodelado con desatiendo de brío y una concurrencia poco señorial. Los periódicos se quejaban de las personas que en la Museo gritaban piropos cuando en pantalla aparecía una chica bella o lanzaban alaridos en los encuentros boxeriles. Estas actitudes con los primaveras se alterarían en sellos identitarios de los teatros en Melipilla, pero imparcialmente eran rechazadas por quienes tenían la idea de que un teatro no se emparentaba con esa conducta, menos aún con hechos habituales como el de algunos palomillas que en las noches de función se dedican a disparar cuescos a los asistentes de platea 125. La prensa, sin ningún eufemismo, responsabilizaba de estos actos a aquellos que ocupaban la parte más suscripción, citación paraíso, o en jerga coloquial anfiteatro. No sólo eso, pedía asimismo que fueran reprimidos enérgicamente. El peluseo 126 de los asistentes Cuadro un tema de preocupación para las autoridades, pero más que su comportamiento, lo que inquietaba era el simple hecho de que cualquier persona pudiera asistir a cualquier proyección. Para normar qué se podía ver y qué no, el gobierno de Arturo Alessandri creó el Con- sejo de Censura Cinematográfica, cuya comisión era ver todos los filmes y dirimir si la película revisada por él es apta para los menores de quince abriles o si lo es sólo para personas adultas, dejando constancia de ello en cada sello aprobatorio 127.

19 Se recomienda para los accesorios de baño lo ulterior: Por ser de espada inoxidable, se debe evitar para su pureza las virutillas y solventes fuertes. Los sellos se deben cambiar para mejorar su color y textura a lo menos una ocasión al año. 6.4 Espejos Baños. Estos espejos fueron instalados en el tapia con silicona, sobre el lavamanos y lavaplatos. 7 INSTALACION ELECTRICA Descripción de las instalaciones eléctricas. El edificio cuenta con una Nasa eléctrica alimentada por CHILECTRA S.A., con un suministro de 220 voltios y 40 Amperes por unidad. Es importante conocer el tablero eléctrico del sección que está formado por una serie de interruptores automáticos y diferenciales que dividen el departamento en circuitos de alumbrado y fuerza. Es conveniente memorizar a que corresponde cada interruptor y sobre todo conocer la ubicación del interruptor inevitable de corte Militar del departamento, por cualquier eventualidad que requiera del corte Caudillo o parcial del área.

Esta nueva Oficina logró dar saltos cualitativos importantes. El primero es que pasó de las películas de paisajes, panorama de obreros y ejercicios militares, a proyecciones argumentales. Asimismo consiguió que allí se realizaran decenas de beneficios, y fue, precisamente, en esos beneficios donde se iban a alcanzar experiencias locales de pequeños montajes teatrales, declamaciones, canto e interpretación de instrumentos delante gran sabido y, como no podía ser de otra forma, las anheladas zarzuelas. Gran parte de la sociedad civil subió a las tablas a interpretar poco. En agosto de 1912, la Segunda Compañía de Bomberos realizó un espectáculo para comprar una ambulancia. El show se dividió en dos partes. La primera se inició con la sinfonía de una banda traída desde Santiago, la siguió una presentación bomberil, luego el discurso de un discípulo de la Escuela Parroquial y la comedia No temo la crimen, en dos partes, mediadas por una sinfonía. La segunda centro del espectáculo incluyó otra sinfonía, el chisme cómico titulado Perplejidad de profusión y una marcha final. Con un evento como éste, comenzado religiosamente a las 21 horas, los bomberos podían reunir mucho fortuna y divulgado, pues si bien los automóviles eran una rareza, el tren urbano 94 que circulaba por la ciudad permitía que llegase sabido desde distintas partes. Por eso Bancal natural que luego le siguiera 93 La Estado, 16 de junio de El tren urbano partía en Vicuña Mackenna, bajaba por Serrano, luego por Ortúzar, parando en El Llano, y siguiendo hasta Puntilla (Huechún), para regresar por Serrano hasta la tiempo. Este tren urbano no Bancal guiado por electricidad, ni por algún combustible, sino que por caballos. Por esta razón se les denominaba carros de crimen

119 De la clandestinidad y la decadencia Alrededor de el fin de la década de 1970, el Palace había acogido obras como Te llamabas Rosicler, La Remolienda, Pedro, Juan y Diego, permitiendo citas con la primera dirección teatral Doméstico, en funciones para una élite melipillana que se sentía convocatoria a asistir a estos espectáculos, y una clase media que podía remunerar los boletos, gracias a lo esporádico de los eventos. Era un manifiesto en su mayoría adulto que debía ser cauteloso para asistir a ciertas obras, manifestarse en divulgado, hacer comentarios o lanzarse derechamente si sumarse o restarse de cierto roce social. No todos observaban con buenos Luceros estas oportunidades de ataque a manifestaciones culturales. Existían grupos descontentos con el régimen y manifestaban su desagrado frente a instancias artísticas que consideraban exiguas y enfocadas a un sector exclusivo. Vencedorí lo manifestaba la revista Proyecciones 268, publicación de escaso tiraje, repartida de mano en mano, que en febrero de 1979 titulaba unidad de sus artículos con el nombre Al decorado de epíteto. El redactor de la nota aseguraba que las obras exhibidas en Melipilla son vistas por personas (no todas, pero ) que poco o falta les interesa, y sólo lo hacen para lucirse frente a los demás, o en su concurrencia social, son digamos, moldes con epíteto, que de cultos artísticamente no tienen ausencia. La publicación proseguía señalando que la producción Específico es lamentablemente casi nula, es penoso ver que si no se es respaldado por una institución de solvencia, es bien poco lo que se puede hacer, no digo con esto que sea imposible, pero el resultado deja mucho que desear para todos. 268 Revista de febrero de 1979 en cuya elaboración habían trabajado Marcos Olate, Juan Conejeros, Julio Álvarez, Raúl Jara, Ángel Conejeros y Ricardo Romero.

88 mayor. Cecilia 208, por ese entonces la cantante con mayor popularidad de la Nueva Oleaje chilena, atraía la atención de un circuito colmado en torno a su diminuta figura, su aguda voz y su pubescencia avasalladora. Y si acertadamente la música y los artistas anglos como Elvis o los Beatles no estaban al alcance de Melipilla, la taller de ídolos de la Nueva Ola y del séptimo arte latino con sus revistas, discos, filmes y singles radiales, admisiblemente podía suplirlos en caravanas musicales que llegaban y lo harían aún más con los años. Como la de Oscar Arriagada y su quinteto, cuya primera incursión melipillana con la vedette Wendy y Los Sonámbulos del Ritmo se realizó en dependencias de la taller de zapatos Soinca Bata, a la sazón, igual de bienestar y buenos sueldos para una ciudad que a partir de su instalación soñaba con una mayor industrialización 209. En 1965 el Serrano se abarrotaría con el Buscando la Mejor Voz y Conjuntos de la Zona. Los ganadores de ese año serían Los Hermanos González, un conjunto que interpretaba boleros y valses peruanos, pero que ni siquiera resistirían a cincelar en un estudio, premio que se daba a los vencedores. Los que se plasmaron en la memoria colectiva y repletaron el perímetro fueron otros hermanos, de patronímico Bustos, campesinos oriundos del fundo El Ajial de Curacaví, que a duras penas llegaban con un coincidenteón y una guitarra para interpretar inicialmente tonadas chilenas. 208 Al respecto: Peña, Cristóbal, Cecilia. La vida en llamas, Santiago de Ají, Editorial Planeta, Esta diferencia entre quienes trabajaban en Soinca y los que no resultaba un tanto odiosa, sobretodo para aquellos que no laboraban allí. Figuraí y todo, contribuyó a que hubiera más capital para diversiones y para la creación de viviendas, haciendo crecer geográfica y numéricamente a la antigua Villa Logroño.

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A pesar del impasse de El Triunfo de Beldad, Vizcaya no se amilanó. Pasó de ser administrador a propietario, adquiriendo el perímetro que alojaba el teatro y desde allí movió los hilos, cediendo la Agencia a otros concesionarios. Con este mecanismo, logró un funcionamiento que promocionó, por fin, la actividad dramatúrgica, si acertadamente ocasionalmente, y una cartelera cinematográfica permanente y conforme a los estrenos en Santiago, Adicionalmente de memorables veladas de box. A esto contribuyó que durante el período del Colón ( ), Melipilla vio crecer la actividad hermoso-cultural, social y política, con la creación de la Entidad de Extensión Cultural del Centro Social La Juventud, el Centro Social Instructivo de la Mocedad Obrera de Melipilla, el Centro Recreativo La Igualdad y clubes deportivos como el Baquedano, que asimismo realizaba veladas artísticas. Fue el Centro Social La Pubescencia el encargado de organizar las fiestas de la primavera en este primer lustro de la decenio de 1920, teniendo cada una de ellas una velada en el Colón. Creado en 1921, este centro contaba con academias de coreografía para señoritas y caballeros, cursos de humanidades, declamación, música y un entusiasmo no trillado hasta ese entonces. Cada festejo primaveral se iniciaba con un cañonazo, el día sábado a las 17 horas, para luego dar el vamos al reconvención de un carruaje con curiosa compañía: personas disfrazadas y una lado de músicos recorrían las manzanas anunciando el inicio de las celebraciones, 118 Particularmente, se le luz Triunfadorí a aquellas asociaciones de trabajadores impulsadas y controladas por los propios patrones

Otras versiones aseguran que estos bailes son traídos de las tradiciones españolas (corpus cristi) en las celebraciones donde Arcángel San Miguel derrota al mal; por consiguiente se podría sostener que este danza no es totalmente originario de Bolivia, pero sí nacen allí las modificaciones necesarias para adivinar origen a las actuales Diabladas. De esta forma se constituye como individuo de los grandes bailes del sector andino en general. En Chile esta danza religiosa llega a desde Oruro, aproximadamente en el año 1952, con ocasión de la fiesta de Nuestra señO del Carmen del La Tirana, plazo en que fue invitada la Diablada ferroviaria procedente de Oruro. Seguidamente, don Gregorio Ordenes crea en Iquique la Primera Diablada de los siervos de María o Diablada del Goyo. Con el tiempo se han extendido las diabladas por distintas regiones del país (desde Arica a la región Metropolitana) y adyacente a esto, la danza ha incorporado características locales y regionales.

99 todas las figuras del momento. Tendrían que haber traído figuras extranjeras y eso no se estilaba. En opinión de Arriagada, este boom de la Nueva Ola que se extendió desde 1964 a 1973, permitió platicar de una industria musical Doméstico gracias al apoyo de los sellos discográficos, de las radioemisoras, prensa, administradores de salas y empresarios del espectáculo, en una relación donde todos ganaban. En Melipilla las funciones así lo demostraban. Todas eran a tablero vuelto, y aquello ratificaba la confianza de Arriagada tanto en el trabajo con Massoud, como en la calidad de la parrilla que había diseñado para encantar al notorio Circunscrito. Yo agarraba mi automóvil, partía a Melipilla y le decía oye José, tengo a este músico y a este otro para el show. Llegaba a la Radiodifusión, comíamos juntos y almorzaba con su comunidad. Había una amistad, una credibilidad y una puesta de pilas para allá y para acá. Yo generalmente iniciaba mis giras en Melipilla, porque era para mí una cosa segura, marcaba el promedio de lo que podía hacer posteriormente. Transportada en un colectivo Mercedes Benz, la partida habitualmente recalaba en Melipilla compartiendo función con la ciudad de Santo Antonio. Esto significaba que el Súper Show 007 se iniciaba en el puerto a las 20 horas y una hora posteriormente comenzaba en el Palace de Melipilla. En el puesta en marcha de una de esas veladas actuó Yerko Milenko. De nombre Efectivo Mario Galleguillos, Bancal un muchacho melipillano educado en la Escuela N 1, cuyos tíos de Santa Rosa en el sector de Puangue, tocaban el arpa, el conformeón y la guitarra. Desde muy señorita comenzó a cantar, influenciado por Miguel González y Charo González, dos hermanos melipillanos que hacían sus armas en el canto, participando en audiciones radiales y en espectáculos en Santiago y Valparaíso.

13, 2006, p El Mercurio, 21 de noviembre de El Labrador, 21 de junio de importante de espectadores, vieron en el teatro la sede para sus grandes veladas. La aparición de la Radiodifusión fue asimismo un hacedor secreto en el auge del pugilismo, al ser fuente de narraciones épicas y de transmisiones en directo de sus combates. Pegados al receptor del Centro Social Católico melipillano estuvieron los fanáticos de Luis el escultor de mentones Vicentini en su combate contra Rocky Kansas, a quien el 14 de julio de 1924 derrotó en 11 rounds, en el Queensboro Stadium de Long Island, Nueva York. Vicentini y Estanislao el Tani Loayza fueron las figuras principales del box en Pimiento, mientras los créditos locales eran Antonio Franchini y Manuel Pailamilla, quienes se daban cita habitualmente en combates que se sucedían en promedio una tiempo al mes, con pugilatos preliminares y un imán peculiar: el Match Royal. En él, cuatro niños eran vendados y echados al ring para que repartieran golpes donde cayeran. Con el box el Colón no sumó puntos para ser un palacio, a pesar de que seguía con vida y alojó memorables jornadas. La entrevista de Luis Vicentini, en enero de 1925, fue un hito para la Civilización popular al ser la primera gran figura del deporte Doméstico que arribó a Melipilla. Una exhibición en el perímetro de calle Valdés atrajo a una multitud de muchachos humildes, a la oportunidad que su presencia en el Colón Bancal aprovechada por las autoridades para exhibir películas educativas en Vigor, tendientes a frenar las muertes por tifus 124. Para 1925 era evidente que allí no se crearía el tránsito de una barraca a un palace. Este Bancal el paso que en Estados 124 La higiene Cuadro una tarea imperiosa para las sociedades de la época, Campeóní como la protección Militar de enfermedades. Chile sufrió entre 1918 y 1920 la asesinato de personas producto de la influenza

17 El terremoto de agosto de 1906, el primero que sacudió Chile en pinche el link su paso por el siglo XX, tuvo en Valparaíso a su principal víctima. El sismo textualmente sacudió el puerto con 8,6 grados, provocando una mortandad de personas y destruyendo buena parte de sus edificios ubicados en la parte plana de la ciudad, desde el Distrito Chino hasta el Almendral. La portada de la revista Zig-Zag graficó el hecho con un hombre moviéndose bajo la superficie, sacudiendo todo en su refriega, sin importar el devenir de los terrestres. A 120 kilómetros de allí, en dirección al sureste de individuo de los destinos más importantes de Sudamérica, una ciudad-pueblo asimismo se veía afectada en sus viviendas y edificios públicos. Sin embargo, sus registros sísmicos, humanos y de infraestructura no ocuparon las primeras planas, pues aunque Melipilla fuera la hacienda departamental, no Bancal un gran centro industrial, comercial o urbano.

Los domingos eran de los niños y los lunes eran femeninos, estos últimos con cintas seleccionadas para las mujeres del pueblo que acudían a románticas historias de varoniles figuras como Jorge Negrete, el figura latino de los años cuarenta. Lo malo es que este satisfecho traía consecuencias indeseadas para algunos asistentes, especialmente los de platea, y para quienes anhelaban un teatro silente como un templo. Cero de eso, el teatro bullía con cada decorado, lo que hacía más sabrosa la experiencia para algunos y espantosa para otros. Se nos ha hecho ver la urgente pobreza que existe en imponer orden entre los asistentes a Exposición durante las funciones del teatro. No es posible permitir que utensilios de poca Civilización se aprovechen de la semi obscuridad del recinto, para alcanzar rienda suelta a su incultura, debe indetificárseles y proceder a su expulsión de la sala. Carabineros que hacen servicio de vigilancia deben proceder sin contemplaciones contra estos malos medios que continuamente lanzan palabrotas groseras o se dedican a difundir inmundicias sobre los asistentes de platea 171. Los anhelos represores de las autoridades se hicieron carne en las rondas policiales que, frente a cualquier barullo interior, llevaba a que las fuerzas del orden sacaran a los bochincheros. En esta tarea, un joven policía de nombre Emilio Marín Huincaleo se destacaba por su creciente auge de formidable golpeador. El tiempo le toparía un nombre más simple: Paco Marín, apelativo que mezclaba temor y odio, especialmente de los que desde la 171 El Labrador, 4 de febrero de

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